Columbanus en sus propias palabras

Tomás Ó’Fiaich

 

En el siglo VII, San Columbano hace suya una espiritualidad que se expresa en el estudio de las Sagradas Escrituras; se convierte en maestro de lenguas; respeta y cuida la naturaleza; se deja llevar por el misterio del amor de Dios. Viene de la Irlanda céltica, del mundo de San Patricio y Santa Brígida, de Columba y Brendan, que guarda como un tesoro una visión del mundo de «intimidad sagrada de lo humano, lo natural y lo divino». Era un mundo de pozos sagrados, de senderos abiertos por los peregrinos, de poblados monásticos, que surgían del encuentro del cristianismo con sus profundas raíces en la antigua cultura de druidas, leyes brehon y saber popular.